Amanecer de octubre

Así es un buen amanecer de octubre, cuando se cumplen ciertos pasos:
1. Es en Santiago de Compostela.
2. Anticipa un excelente día por sus tonos anaranjados.
3. Mi despertar me permite hacer una foto decente (sin trípode).
Ojalá se repitan más veces estas circunstancias.
En otro momento hubiera expresado unas grandes palabras, pero tendría que haber estado sin dormir o ser a otras horas (algo imposible). Seguramente hubiera alcanzado un enorme grado de poesía sino fuera porque, después de pocas horas de sueño, el cuerpo me pedía una visita al baño y un buen desayuno más que otra cosa.
Se me ocurre que podría expresar algunas palabras a las 3 de la tarde, a pesar de que tampoco es la hora más romántica del mundo. Oups, estoy lleno de comer. Ya otro día si eso.



No hay suspiro sin el suspiro de encontrar las palabras para definirlo. Casualidad o realidad, siempre tal y como es. Shaki